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8. Cultivos acuícolas de C. rhizophorae. Una alternativa sostenible.



El departamento de la FAO incentiva el cultivo de los bivalvos debido a sus múltiples ventajas que ofrece como animal de crianza son animales ideales, entre ellas: son herbívoros que requieren un manejo mínimo y que no necesitan más alimento que las algas que se encuentran de forma natural en el agua de mar (Helm et al., 2006). En esta sección se explicara de forma general los pasos que han de seguirse para establecer un cultivo de C. rhizophorae para su uso como herramienta de restauración de las poblaciones naturales y además como estrategia para eliminar la pesca de la ostra a la par que se satisface los requerimientos alimenticios y económicos de los pescadores de la zona.

En este ejercicio académico se asume que se han logrado todos los permisos pertinentes al uso y aprovechamiento del Parque Nacional Laguna de la Restinga.


Condiciones ambientales para el establecimiento de la población.



Uno de los factores principales a considerar durante la instalación de un sistema de cultivos de bivalvos es la selección de un emplazamiento idóneo. Llano y Hernández (2003) sugieren que la zona apta para el desarrollo de cualquier cultivo marino, esta condicionado por los requerimientos de la especie a cultivar.

En el caso de C. rhizophorae Rada y Capelo (2003), a parte de recomendar sistemas costeros libres de agentes contaminantes y sin sobrecarga de sólidos en suspensión, los dos parámetros ambientales que condicionan el crecimiento de la ostra de mangle son:


Temperatura:
Óptimas: 22 y 27°C
Limitantes: T < a 4°C; T > a 36,4°C

Salinidad:
Óptima: 15 – 25 ppt.

Captación de la semilla en el medio natural



En acuicultura se alterna el uso de términos agrícolas y pesqueros, en el caso de C. rhizophorae la palabra “semilla” se refiere a la fase larval pediveligera, que es cuando el molusco deja atrás su fase de vida libre y se fija en un substrato para comenzar su fase sésil. El ofrecer una superficie de fijación a C. rhizophorae libre de competidores y predadores, y que además luego sea fácil de manipular por el acuicultor es una las etapas clave en el proceso de los cultivos en medio natural. La captación de semillas en medio natural implica que el material genético de partida para las restituciones sea entonces, autóctono.

Buitrago y Alvarado (2005) realizan un experimento en La Laguna de la Restinga con el propósito de determinar cual es el mejor colector de semillas. Estas investigadoras determinaron que el uso de botellas de gaseosas de 2 litros cortadas transversalmente y apiladas en cadena (Figura 8 y 9) ofrecía, comparado con otros materiales, un substrato de fijación excelente para C. rhizophorae (326 ind/m2).

Adicionalmente Buitrago y Alvarado (2005) señalan que el uso de este tipo de colectores presenta una alta eficiencia costo-beneficio al provenir de material de desecho que es reciclado y acondicionado para no dañar el ambiente y además permite remover la semilla sin daños, siempre y cuando el bivalvo tenga un tamaño superior a los 10 mm.



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Figura 8. Modelo de colector propuesto por Buitrago y Alvarado (2005). En una cadena de 20 colectores el mínimo de semillas fijadas ha sido de 42 ind/m2, mientras que el máximo registrado ha sido de 1496 ind/m2 (Buitrago y Alvarado, 2005).






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Figura 9. Ejemplo de cómo lucen los colectores de semilla de C. rhizophorae (Buitrago y Alvarado, 2005).






Etapa de pre – engorde y engorde.



Son varias las técnicas en el cultivo de ostras utilizadas para estas fases, aquí se recomendaran utilizar las que ha puesto en practica la Fundación La Salle de Ciencias Naturales y la Estación de Investigaciones Marinas de Margarita (EDIMAR). Buitrago (2003a) señala que, en cultivos en ambientes naturales, tanto la fase de pre – engorde como la de engorde son similares y lo que cambia es el haz de luz de la malla que protege a la ostra, para individuos juveniles, la abertura del orificio de la malla ha de ser más pequeño, mientras que para individuos adultos se puede utilizar mallas con aberturas más grandes. Una de las estructuras que se usan en cultivo durante estas fases son las conocidas como Linternas.

“Linternas” como sistema de cultivo.


Buitrago (2003a) describe este sistema de la siguiente forma: “Las linternas son sistemas de cultivo suspendidos de forma cilíndrica, elaboradas con anillos de 50 cm de diámetro de alambre galvanizado, forrados en malla y superpuestos con una separación de 15 cm. Formando de 3 a 10 niveles. La longitud total de una linterna de 10 pisos es de 1,5 m., y se suspende a una distancia de 1 m entre ellas en toda el área de la balsa.” (Figura 10 y 11)


La densidad de siembra recomendada es de 200 ind./piso para la fase de pre – engorde, la cual dura hasta que la ostra alcance una talla promedio de 40 mm, posteriormente, para la fase de engorde la densidad de siembra recomendada es de 100 ind./piso (Buitrago, 2003b). La ostra alcanza la talla legal comercial de 6 cm (FUDENA, 2004) entre los 6 y 7 meses de cultivo (Hernández et al., 1998; Buitrago, 2003b)

Mantenimiento de las Linternas


El “fouling” u organismos incrustantes son el principal enemigo de los sistemas de cultivo de ostras, perjudica la el crecimiento del animal y aumenta la mortalidad (Hernández et al, 1998; Buitrago et al., 2005; Lodeiros et al., 2007; Lodeiros y Valbuena, 2008). Una de las técnicas utilizadas para minimizar este tipo de riesgo es el de exodación, el cual es un proceso en el que las linternas se exponen al sol entre 4 a 6 horas diaria cada 3 días (se suele hacer lo mismo con los colectores, pero sólo 1 hora diaria) (Buitrago, 2003a). El proceso de exodación funciona para el caso de los cultivos de ostras porque estos bivalvos, en el sistemas naturales, crecen en la zona intermareal por lo que están condicionados a aguantar este tipo de exposición a la desecación, por otra parte, los organismos depredadores y competidores se ven afectados por esta situación y se desprenden de la ostra o simplemente mueren (Buitrago, 2003a).


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Figura 11. Ejemplo de linterna siendo extraída del agua para someterse al proceso de exodación. (Fuente: Blacio y Álvarez, 2001)



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Figura 12. Balsas experimentales de FLASA con cultivo de Crassostrea mangle en el Parque Nacional Laguna de La Restinga, Isla de Margarita. Foto Cortesía de: Lic. Sandra Jaramillo.

Restitución al medio natural.


El éxito a nivel de producción de las balsas de cultivo de C. rhizophorae implica un claro éxito a nivel de la restitución de “Reintroducción”. La estrategia que se ha de seguir para alcanzar el éxito de restitución de “Refuerzo” y de “Traslocación” se ha de lograr bajo el siguiente fundamento:

El numero de balsas que se establezcan en la zona ha de estar condicionada a evitar sobrecarga del sistema (Buitrago, 2003c). El principal problema a resolver será el de censar al numero de familias que se benefician directamente de la extracción de ostras. Una vez censada la población se sugiere asignar una balsa para cada dos familias, esto en parte para evitar saturar la Laguna con balsas de cultivo a la par de garantizar una fuente de ingreso monetaria justa para cada beneficiario.


Lo segundo que se debe considerar es que cada balsa puede albergar un total de 16 linternas, cada linterna con 10 niveles, en donde albergan 200 individuos en crecimiento hasta la talla comercial (Buitrago, 2003b). Villarroel y colaboradores estiman que la supervivencia de C. rhizophorae en este sistema de cultivo es de un 70%, es decir que cantidad de individuos comerciales que se producen al final es del orden aproximado de 22400 individuos. Si del total producido por las balsas, se le asigna un octavo de la producción total a labores de reintroducción de Refuerzo y otro octavo de la producción total a la reintroducción de Traslocación, se obtiene que para cada reintroducción que se realice, por balsa, se cubrirían 6 m2 de superficie de raíz mangle (Tabla 3).



Tabla 3. Relación individuos de C. rhizophorae que en temporada de baja, y de una sola balsa de cultivo se puede asignar con fines de reintroducción a una determinada superficie.


Ostras asignadas a Reintroducción
Ostras Asignadas a Refuerzo
Ostras Asignadas a Traslocación
Ostras adultas estimadas por m2 (Prieto et al, 2008)
Superficie que puede ser cubierta (m2) por cada reintroducción realizada (tanto para el Refuerzo como para la Traslocación)
5601
2801
2801
490
6


Beneficios económicos.


En este seminario no se contempla establecer un presupuesto de lo que conlleva la inversión de establecer balsas de cultivos de C. rhizophorae, pero si se quiere presentar el beneficio que se obtendría de los 16800 individuos que restan después de haber seleccionado los animales que se usarían para la reintroducción, en definitiva quedan 1400 docenas de ostras de excelente calidad y ambientalmente amigables optimas para la comercialización legal de este recurso.

Actualmente el Parque Nacional La Restinga permite la comercialización de la ostra de mangle a razón de 20 docenas diarias en temporada de veda, con el precio de venta por docena de ostra a 5 euros en temporada baja, el pescador tiene que invertir tiempo, esfuerzo y combustible para conseguir 100 euros diarios. Con el uso de las balsas de cultivo, las ventajas económicas son mayores (Tabla 4).


Tabla 4. Relación de ganancias entre temporada baja y alta utilizando el sistema de pesca tradicional de ostras versus el sistema de cultivos de linternas en balsas. Se ha estimado la ganancia en considerando la producción total de la balsa sin extraer los individuos para las reintroducciones. Este criterio se recomienda ser usado en las temporadas de alta demanda para evitar la extracción en bancos naturales.




Temporada Baja
Temporada Alta
Precio (€) por docena de ostras
5
6
No de docenas ostras legalmente permitidas al mes
600
900
Ganancia bruta mensual de la pesca de ostras (€)
3000
5400
No de docenas ostras producidas mensualmente en sistemas de cultivos (*)
1867
Ganacia bruta mensual (en temporada alta) usando el sistema de cultivos (€)
11202







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